Segundo evento: ¡nos vamos a Jerez! ~ Yellow Spec
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lunes, 3 de diciembre de 2018




La noche anterior:
El día anterior lo habiamos pasado preparando el coche para el circuito. Después de acabar sobre las 23:40 de la noche Jose no pudo dormir de los nervios del viaje y del evento en general, pensó que podría dormir en el viaje de ida. Manuel durmió algo más, pero no mucho.




Salida:

Salimos sobre las 3 de la mañana. Saliendo recuerdo mirar al otro lado de la calle, habían entrado a robar en el banco de enfrente, solo robaron un poco de propaganda ya que no había mucho mas que unos bolis y caramelos... Íbamos 2 coches a la ida a parte de 1 coche que ya estaba en Jerez y otro que salía más tarde que nosotros.

Rezando por que la culata del todoterreno aguantase, iniciamos el viaje. Llegando a Granada el todoterreno se veía inestable y procedimos a parar a revisar. Las ruedas del remolque estaban bajas de presión asi que procedimos a inflarlas y seguimos el viaje hacia el circuito de Jerez.


 Llegando a Málaga, uno de los compañeros (que conducía un turismo) no aguantaba más el viaje ya que había iniciado el viaje después de trabajar sin descansar entre medias, y le tocó a Jose hacer el relevo. Fuimos parando eventualmente para revisar la presión de las ruedas, preocupados por si alguna rueda hubiese pinchado, ya que tuvimos que rellenarlas otra vez, como si la preocupación de la culata no fuese suficiente.




 Llevábamos el RX8 cargado hasta los topes de herramientas, por eso a la vuelta optamos por pasarlas al todo terreno y fatigar menos las ruedas del remolque (de vuelta había mas plazas).


Llegada al Circuito de Jerez:


Después de un viaje pasado por viento, lluvia, coches que se cruzan y distintas circunstancias de la jungla de asfalto conseguimos llegar al circuito de Jerez.

 Lo primero que nos encontramos fue una gran explanada y nuestra cara de ignorantes al no haber estado nunca allí. No sabíamos a donde ir hasta que encontramos a un chico con chaleco reflectante que nos guió a la zona habilitada para dejar el todo terreno y el remolque.

 Entre que rellenábamos las inscripciones e íbamos bajando el coche para hacer los preparativos de cámaras y demás, propusimos a los compañeros que subiesen de copilotos y aceptaron 2, el primero no era consciente aun de dónde se estaba metiendo. El día se tornaba húmedo nuevamente y aun conservábamos los neumáticos General de la tanda anterior. Nos acoplamos a la recta del Pit Lane esperando el aviso de entrada en pista.




Entramos a la pista:

El asfalto estaba húmedo y estábamos esperando la orden de salida. Salimos a fondo para enlazar las primeras curvas y verificar el rendimiento y estado del coche, comprobando frenos, dirección, agarre de los neumáticos y algunos parámetros mas. El asfalto estaba mojado y era un punto a nuestro favor. El resto de coches montaban semi-slicks y por diseño de la banda de rodadura podíamos evacuar mejor el agua si empezaba a llover y evitar un desgaste agresivo por el rozamiento con el asfalto.




Lo normal era hacer repeticiones de 10 a 20 minutos, comprobando el comportamiento del coche y valorando qué presiones sentaban mejor. Era prácticamente uno de los pocos parámetros que mas notábamos en este vehículo.


Llegado el momento el copiloto me pidió bajar el ritmo, se empezaba a sentir mal. Bajamos unos 3cm las ventanas para que mi copiloto pudiera acabar bien la vuelta. Nos habíamos olvidado de conectar los mandos de la consola central, los cuales habilitaban el aire acondicionado, estábamos asados.  Avisamos al resto del equipo que se preparasen en el box para hacer cambio de piloto y copiloto y revisar presiones y niveles.

Salió Manolo con otra copiloto y empezó a enlazar el primer sector. Mi copiloto estaba sentado en el murillo del box y después lo llevamos hasta su coche para que pudiese descansar un poco. Él había trabajado también los días anteriores hasta tarde, pudiendo dormir muy poco; el extenso viaje había acabado con él.




Las tandas se hicieron pasar por agua pero la habilidad de ambos pilotos y los desarrollos en todos los sentidos del coche hicieron que no importara demasiado.

Seguimos haciendo cambios de pilotos y copilotos hasta la finalización del evento. La última tanda la hizo Manolo con su copiloto y nos dejaron una mítica frase:



-¿Dónde está Jose?

-¡Jose está en el muro!




Después de eso llegó Manolo con el coche. Había sufrido bastante el sistema de frenos, calentando en exceso el líquido de frenos y produciendo fading, que hace hervir el líquido de frenos, haciendo notar esponjoso el pedal de freno y perdiendo eficacia de frenado. Pronto mejoraríamos esa parte.




Parada a comer:
Después de toda la mañana rodando fuimos a comer a un restaurante cerca del circuito. En la zona tienen la costumbre de servir unos platitos que parecen de cortesía, es mas, directamente te los ponen en la mesa cuando llegas sin haberlos pedido ¡y después te los cobran! El sobre coste del plato ya debía pagar esas "minitapas", que no era por el precio, si no por el pagar algo que realmente no has pedido, pero son costumbres de cada provincia, al menos la comida estaba muy buena.




Vuelta al circuito:
A la llegada nos recordaron las posiciones, nos hicieron las fotos y procedimos a empacar y guardar todo el equipo, subir el coche al remolque y marchar.



Vuelta a casa:

Saliendo del circuito veíamos las nubes lluviosas aun descargando su furia en la calzada, un viaje con relámpagos, truenos, asfalto mojado, cansancio y sin ganas de volver al trabajo semanal.

Manolo conducía el todo terreno y Jose el vehículo del compañero el cual aun seguía exhausto. Empezaron a conducir por la autovía hasta que la compañera de Manolo llamó al compañero de Jose, la culata estaba empezando a fallar. En una de las partes mas lluviosas, procedimos a bajar el ritmo para detenernos en la siguiente salida.


Valorando el estado del todo terreno y decidiendo seguir, proseguimos nuestro viaje parando cada pocos kilómetros; el vehículo se calentaba, estaba tirando de un remolque, no sabíamos cuando iba a dejar de tener compresión... Llevábamos una garrafa de 40 litros de agua de la cual íbamos llenando los radiadores del coche cada vez que éste se subía de temperatura, parando en gasolineras para rellenarla y tomar algo para hacer mas ameno todo el viaje. 

Al final conseguimos llegar sanos y salvos todos a casa. Volvíamos a traer el oro, pero nos esperaba una dura semana revisando todos los elementos del coche.

Adjunto vídeo del las tandas:




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