Cuarto evento: ¡nos vamos a Ascari! ~ Yellow Spec
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martes, 18 de diciembre de 2018



La odisea de las pastillas de freno.

En este evento estábamos inquietos: tres días antes de la carrera empezamos a revisar todo el coche y notamos que las pastillas de frenos estaban demasiado gastadas para aguantar completamente el evento. Las empresas de recambios no nos daban fecha de entrega. Al final conseguí encontrar unas pastillas que eran de compuesto de fabrica con un 60% de vida y procedimos a montarlas, esperando que aguantasen el evento.




El viaje de ida.

En el viaje hacia el circuito íbamos en el todoterreno con las herramientas cargadas en el RX8. Antes de salir uno de los compañeros se puso enfermo y no pudo asistir por lo que empezamos el viaje con una baja. El viaje fue bien, con una lluvia leve como producida por la humedad y nosotros temblando por llevar semislick montados.




Llegada al resort.

Al llegar al circuito todo estaba seco, lo que fue un alivio. Empezamos a montar el toldo, a sacar las herramientas, a preparar el coche para el evento ultimando detalles y con la mirada en el cielo que cada vez estaba más despejado.
Una vez que terminas los preparativos y te relajas empiezas a ser consciente de lo que hay a tu alrededor, te sientes como cuando vas a un parque de una casa de campo. Las paredes rústicas de piedra, la vegetación... Te hace sentir en un sitio del cual no te quieres marchar, como si fuese un paraíso. Lo definiría como "una casa de campo con circuito"; te vuelves a sentir niño y mas conforme te vas acercando a los box y subes al murillo, viendo al final de recta un zig-zag por donde el coche pasa prácticamente rozando las balizas y empiezas a comprender qué va a ocurrir dentro de unos instantes.




Entrando a la pista.

Te subes al coche, te acomodas el casco, el asiento, el coche en general... Ves todos los árboles, toda la gente, la armonía y la paz que existe en ese lugar y arrancas el coche; sientes el rugido del motor, escuchas el rugir del resto de coches, que no desentonan. Te colocas para la salida en pista y simplemente tu cabeza cambia. Creo que es de los pocos circuitos en los que mas he conseguido centrarme y a la vez disfrutar de las vistas de cada curva y, sobretodo, de sus sensaciones. Después de la recta de meta tienes ese zig-zag que pasas rozando las balizas, el cual te avisa que debes frenar para la siguiente curva. El sentir como te agarra el asfalto, como tu nuca y espalda se pegan al asiento en la sexta curva mientras aceleras a fondo, como ese peralte te ayuda a que el coche se quede pegado al asfalto... O la curva de Fe, la del árbol como decía mi compañero. Es un circuito que sin duda recomendaría. Tiene un agradable aroma, un paisaje espectacular, un asfalto cuidado y unas trazadas intuitivas, lo que consigue crear una experiencia inigualables. Puede que pienses que me pagan por promocionar el circuito, pero sé que pensarás lo mismo cuando lo pruebes. Excepto la gasolina: nuestro error fue repostar en la gasolinera del circuito. Fuera recuerdo repostar sobre 1,43€/L y en la gasolinera del circuito sobre 1,75€/L, pero te ahorrabas el viaje a la gasolinera.




En busca del falso oro.

En esta ocasión no solo participábamos en el evento; queríamos incorporar otro coche al club. Vimos uno en oferta a unos 10 minutos del circuito, era un Nissan 300ZX. Nosotros lo queríamos para un uso mixto, pero el vehículo no era lo que esperábamos: ya lo habían iniciado como un proyecto, no tenia nada del interior y la documentación era inservible. Así pues fuimos a buscar un sitio donde comer.




Comida.

Paramos a comer a un mesón/restaurante en la misma carretera que va desde el circuito hacia ronda. Fue de las mejores paradas que hemos echo para comer. Probamos unas croquetas que nos sirvieron al azar y nos encantaron, era una receta típica de la zona, estaban deliciosas y volveremos a por otra ronda.




El viaje de vuelta.

Estaba todo despejado y era la primera vez que teníamos una vuelta de un circuito fuera de Almería en la cual no estuviese lleno de aventuras, de agua, de granizo, de los distintos seres descubiertos y por descubrir de la jungla del asfalto... Llegamos a casa. Nos había encantado el circuito, la comida, el trayecto, ¿qué mas podíamos pedir? Únicamente volver.




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